La discapacidad cognitiva es un conjunto de condiciones que afectan el desarrollo y la adaptación social de algunas personas que pueden presentar dificultades en el aprendizaje a nivel cognitivo. Las personas con discapacidad cognitiva necesitan mayor apoyo para desarrollarse de forma plena por lo que la sociedad debe trabajar para disminuir las barreras que impiden su progreso y participación. Algunos ejemplos de discapacidad cognitiva son los Trastornos del Espectro Autista (TEA), disfasia, síndrome de Down, síndrome X Frágil, síndrome de Williams y Prader-Willi, entre otros. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define que persona con discapacidad es aquella que presenta una deficiencia y que al interactuar con las barreras del entorno, ya sean actitudinales o ambientales, ve restringido o impedido su desarrollo y plena participación.
El concepto de discapacidad se refiere a la existencia de capacidades diferentes, distintas o de menor grado y jamás a ausencia de capacidad o de otro tipo de competencias. Con esta aclaración, es posible mencionar algunas de las características de las condiciones asociadas a la discapacidad cognitiva. Sin embargo, es importante considerar que estas descripciones son generalizaciones y que cada persona tiene características personales y propias. • Las personas que presentan Trastornos del Espectro Autista tienen diversas capacidades y pueden destacar en procesos que impliquen meticulosidad y perfeccionamiento. Además, muestran un gran rendimiento laboral en la realización de tareas reiterativas y mecánicas. Producto de diversas alteraciones en el sistema nervioso manifiestan, en mayor o menor medida, alteraciones en el ámbito sociocomunicativo, ligado a intereses fijos y conductas repetitivas. • Las personas con síndrome de Down destacan en el desarrollo de habilidades sociales, lo que les permite interactuar en forma positiva con su entorno. Cuentan con una alta capacidad de aprendizaje y retención, aunque es necesario reforzar y consolidar lo aprendido. Las principales dificultades presentes se relacionan con los procesos de memoria a corto y largo plazo; se observan dificultades en análisis, cálculo y pensamiento abstracto. • Por su parte, quienes presentan síndrome X Frágil tienen una gran capacidad para retener información a largo plazo, mantener una rutina diaria y logran una adecuada orientación temporoespacial. Las dificultades se relacionan con conductas de ansiedad frente a situaciones imprevistas, memoria a corto plazo e hiperactividad. Es importante tener en cuenta que existen apoyos y metodologías específicas que permiten realizar intervenciones para este tipo de dificultades.
La inclusión laboral de personas con discapacidad cognitiva tiene un significado profundo y representa mucho más que una iniciativa social o caritativa y que una estrategia de marketing. Cuando se facilita la inclusión de una persona con discapacidad cognitiva al mercado laboral se le reconoce su derecho al desarrollo pleno y la oportunidad de postular y obtener un trabajo digno. En estos casos, el trabajo no es solo una actividad para la obtención de recursos, sino que un acto de reconocimiento y realización personal. Al abrir oportunidades laborales para personas con discapacidad no solo se busca llenar una vacante o suplir una necesidad, se entrega una oportunidad a quienes han sido marginados por su condición, para que puedan aportar de manera activa al medio en el cual se desenvuelven. Al formar parte del mercado del trabajo las personas con discapacidad cognitiva tienen la opción de eliminar los mitos que existen respecto a sus capacidades laborales y demostrar con hechos concretos el aporte que pueden brindar al mundo productivo. Además, la inclusión laboral es una gran oportunidad para que rompan barreras y modifiquen sustancialmente la visión de sí mismos y amplíen su participación social. Junto con lo anterior, la sociedad en su totalidad puede cambiar positivamente su percepción al sentirse representada por conceptos como la tolerancia, la no discriminación, el respeto a la diversidad y la igualdad de oportunidades.
Las personas con discapacidad cognitiva constituyen uno de los grupos más vulnerables ya que carecen de oportunidades para estudiar, capacitarse y trabajar. Por lo general, son personas enfrentadas a una cultura de discriminación, que se encuentran en desventaja para acceder al mercado del trabajo y que deben superar barreras y prejuicios asociados a su condición y no a sus posibilidades reales de ejercer alguna actividad productiva. La inclusión de personas con discapacidad cognitiva tiene un fundamento de carácter ético que considera que los seres humanos, por esencia, tienen derecho a desempeñar un rol activo en la sociedad, bajo condiciones de equidad e igualdad de oportunidades.
Sí, las personas con discapacidad cognitiva mayores de 18 años pueden celebrar contratos sin la autorización de otra persona, salvo que hayan sido declaradas interdictos. Sin embargo, algunos empleadores optan por solicitar la presencia y autorización de los padres al momento de formalizar la contratación.
Contar con trabajadores eficientes: Al incluir a personas con discapacidad cognitiva se incorpora a colaboradores capaces de desarrollar y adquirir destrezas acorde a los requerimientos del puesto laboral. Por ejemplo, las personas que presentan síndrome de Asperger tienen una excelente habilidad para trabajar en procesos estructurados y concretos, y las personas con síndrome de Down tienen facilidad para llevar a cabo tareas repetitivas o procesos mecanizados.
• Mejora el clima laboral: La inclusión cambia la actitud de los trabajadores de manera positiva. Al relacionarse de forma cotidiana con una persona con discapacidad cognitiva se derriban mitos, preconcepciones, estereotipos y se promueve un ambiente colaborador donde se valoran las capacidades por sobre las diferencias y se construyen lazos basados en el reconocimiento, la valorización del otro y la empatía. En este contexto, los equipos se comprometen y se empoderan del proceso de inclusión del nuevo colaborador. El esfuerzo, la perseverancia y la responsabilidad pasan a transformase en valores que contribuyen a un mejor clima laboral.
• Promueve el trabajo en equipo: Los procesos de inclusión requieren de acompañamiento permanente, lo que propicia instancias de aprendizaje y cooperación mutua que permiten desarrollar y potenciar capacidades como la tolerancia, el respeto, la transigencia, la paciencia y la flexibilidad en un marco de compañerismo positivo.
• Genera sentido de pertenencia y compromiso: En general, los trabajadores se sienten más comprometidos con su labor y con la empresa ya que esta se compromete con una necesidad concreta y valorada socialmente, lo que genera orgullo y aumenta el sentido de pertenencia. Los trabajadores con discapacidad cognitiva aportan conocimiento, experiencia y voluntad de superación. Tres activos de los que ninguna empresa con vocación de liderazgo puede prescindir.